Los italianos lo definieron muy bien: “sin corazón, seremos solo máquinas”.
Cuando uno compra un auto, no siempre tiene libertad total. Recuerdo que cuando había señado una chata, mi esposa dijo “se viene el cuarto”…
O cuando tenías vista una coupe, pensaste “como entro y salgo con la sillita del bebé”.

O había uno muy lindo, pero no entraba en el garage o no tenía el despeje para pasar una tranquera o le faltaba motor o consumía mucho.
Porque en un auto queremos muchas cosas, pero sobre todo queremos que nos toque el corazón. Nadie quiere comprar algo que no le gusta.
Y acá entramos ya en terreno complicado: ¿porque se vende más un auto que otro?

El precio juega. Pero también y -mucho- que guste.
Te ofrecen uno con más baúl, pero decís, prefiero este.
Entonces es porque te bajas del auto y te lo quedas mirando; es ese.
Teníamos que comprar el auto para EVTRON y la consigna era obviamente que fuera 100% eléctrico.
Y honestamente no hubo que pensarlo mucho. Fue auto del año en 2025 y recibió muchísimas menciones por diseño.
Es el Dolphin.

Gustó a primera vista. Sin nunca antes haber siquiera entrado al auto. Fue una compra a ciegas.
Ya no había nada ni nadie que pusiera “peros”, era elegir con corazón.
Y como se dice por ahí, cuando le pones el corazón a algo; no falla.
Por eso bastó con hacer hoy un Pilar-CABA-Moreno-Pilar por trabajo, con el aire prendido, un día caluroso de semana gastando solo un 34% de batería para RE-confirmar que si, “era este”.

Lo esperamos desde el 27 de agosto hasta este martes de fines de febrero. Lo esperamos mucho y con enojos también en el medio.
Cuando llegó, todos se quieren subir, porque atrae por fuera y conquista por dentro.
O cuando vas por un carril y uno que vas más rápido desacelera y se pone al lado para mirarlo.
Leo por ahí que algunos le dicen “mini Urus” refiriéndose al Lamborghini: mito o verdad, también dicen que su diseñador trabajaba en esa empresa.

Y como a veces todo se relaciona con todo, con don Ferruccio Lamborghini en EVTRON compartimos el mismo pensamiento: corazón y todo por el cliente. Como la anécdota del técnico que mandó en avión a ajustarle un tornillo a un cliente a Suecia.
Porque el cliente está por encima de todo, principalmente del lucro. Porque hicimos una empresa donde tratamos al cliente como nos gustaría que nos trataran a nosotros, dando esa “extra mille”.
Y porque ahora el Dolphin es nuestro nuevo compañero de trabajo. Y le sobra corazón.
CONOCÉ MÁS DE EVTRON INGRESANDO A SU SITIO OFICIAL.

