
Por Mauro Jacyk, especialista con más de 20 años de experiencia en seguros, reaseguros y grandes riesgos. Mail: mauro@maurojacyk.com. Sitio web: click aquí.
AUTO X PRESENTA UN ANÁLISIS EXCLUSIVO DE UN EXPERTO REFERIDO AL MERCADO ASEGURADOR.
Lo que más gustó al manejar este Geely, el EX5 eléctrico, es la muy buen percepción que tuve de sus materiales y también su gran know how, en referencia a su calidad y seguridad, ya que es debido a que esta marca es dueña de Volvo.

Aún persisten mitos sobre los siniestros y autos eléctricos, pero la evidencia muestra que estos vehículos no solo son seguros, ya que están diseñados para evitar accidentes antes de que ocurran. La industria aseguradora argentina enfrenta el desafío de actualizar criterios, coberturas y comunicación en un escenario donde la tecnología avanza más rápido que la regulación.
A continuación enumeraré los mitos que siguen existiendo con estos autos y lo que viví con el Geely.

1) Los mitos que persisten en el mercado asegurador:
En el imaginario colectivo —y también en parte del mercado— sobreviven ideas que no se ajustan a la realidad técnica: “Los autos eléctricos se incendian más”. “Son más peligrosos en un choque”. “Los peritos no pueden intervenir por la batería”. “El rescate es más complejo”.
La evidencia internacional muestra lo contrario, la tasa de incendios es menor, la estructura de los vehículos es más rígida y los protocolos de rescate están estandarizados. El problema no es la tecnología, es la falta de información.

En Argentina, donde la transición hacia la movilidad eléctrica avanza de forma gradual, estos mitos generan ruido en aseguradoras, productores y usuarios. Y ese ruido impacta en decisiones de suscripción, tarifas y comunicación.
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2) El dato que falta en el debate: los autos eléctricos evitan siniestros
La discusión pública suele enfocarse en “qué pasa si chocan”. Pero la verdadera revolución está en cómo ayudan a que el siniestro no ocurra.

Durante la prueba del Geely, lo viví de manera directa, el vehículo no solo responde, anticipa. No espera al error humano; lo corrige o lo compensa.
Tecnología que ve antes que el conductor. Los sistemas ADAS -el cual este modelo no cuenta con todas- integran cámaras, radares y sensores que monitorean 360° del entorno. Detectan, peatones que se aproximan, vehículos en puntos ciegos, frenadas bruscas de terceros y obstáculos aún fuera del campo visual. La diferencia es concreta, el auto ve antes que vos, con alertas predictivas y acción autónoma


Los eléctricos modernos incorporan: frenado autónomo de emergencia, alerta de colisión frontal, asistente de mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo y detección de fatiga.
Esto permite que el vehículo actúe segundos antes de que el riesgo sea inevitable. Menos estrés, más control. La conducción eléctrica es más suave, lineal y silenciosa. Eso reduce la fatiga cognitiva, uno de los factores más subestimados en la siniestralidad vial.

Mauro Jacyk junto al profesor Carlos Puga.
Protección frente a errores de terceros. La mayoría de los siniestros no ocurren por fallas propias, sino por maniobras ajenas. Los sistemas de asistencia detectan: Invasión de carril, motos en ángulos imposibles, peatones distraídos, frenadas inesperadas y reaccionan incluso si el conductor no llega a hacerlo.
Datos que educan. Muchos eléctricos generan reportes de conducción que permiten: Identificar maniobras riesgosas, corregir hábitos, optimizar frenadas y aceleraciones y reducir el riesgo futuro. El auto no solo te cuida hoy, te enseña a manejar mejor mañana.

3) Qué implica esto para el mercado asegurador argentino
La movilidad eléctrica obliga a revisar. Modelos de suscripción, matrices de riesgo, capacitación técnica de peritos y productores, protocolos de rescate y post-siniestro y comunicación hacia el usuario.
El desafío no es tecnológico, es cultural y operativo. La industria debe pasar de “temer lo desconocido” a gestionar con información real.

4) Conclusión: menos mito, más evidencia
Los autos eléctricos no son solo una nueva forma de moverse. Son una nueva forma de protegernos.
Mientras el debate público se queda en los miedos, la tecnología ya está haciendo lo que el ser humano muchas veces no logra, anticiparse al riesgo, corregir errores y evitar siniestros.

La movilidad cambia. La seguridad también. Y el mercado asegurador argentino tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de acompañar esa transformación con rigor técnico, transparencia y visión de futuro.
