Cuando mi amigo de Auto X me pidió una reseña de “qué tal te fue con el eléctrico chino”, pensé que iba a tardar cinco minutos en escribirla. Me equivoqué: cuando te llevás bien con un auto, cuesta parar de hablar de él. Así que vamos por partes, porque en estos 15.000 km el Dolphin y yo pasamos de todo.

-El veredicto rápido, para los que tienen apuro:
Estoy encantado. El BYD Dolphin dejó de ser “el eléctrico que compré” para convertirse en un compañero inseparable. Se siente sólido, estable, con pique y torque de sobra. Ese empuje instantáneo que te regala un eléctrico apenas tocás el acelerador… no se lo cuenta, hay que sentirlo.
-Lluvia, niebla, calor, frío (mucho frío) y ni una queja:
Le hice pasar de todo: días de lluvia, niebla cerrada, calores pesados y un frío que no le tuvo piedad a nadie. Y la verdad es que cada día me sigue sorprendiendo para bien. Ni un mal comportamiento, ni una sorpresa desagradable. Solo un auto que responde siempre igual, llueva, truene o haga tres grados.

-El único sobresalto: un corte en el neumático
Como en toda buena historia, hubo un capítulo de suspenso. Tuvimos un corte en el perfil del neumático delantero derecho. Yo, precavido, había comprado un “ruedín” (o “galleta”, como le digan en tu barrio) por las dudas.


Spoiler: no me sirvió de nada. El auto no reconocía el sensor de ABS con la rueda de auxilio puesta, así que no quería moverse ni para atrás ni para adelante. Terminó arriba del gato hasta que reparé la llanta en caliente, compré un neumático nuevo… y de nuevo a rodar.
Moraleja para los futuros dueños: si van a llevar auxilio, que sea uno “de verdad”, del mismo rodado.

-El truco de la carga que aprendí en internet:
Un consejo que recogí navegando y que se volvió rutina: apenas llego a casa, lo enchufo. Así aprovecho que la batería todavía está a buena temperatura, lo que facilita (y mucho) la carga.
La prueba de fuego: anoche llegué con 10% de batería, lo enchufé… y a la mañana salí con el 100%. Sin dramas, sin ansiedad de rango, sin calculadora mental. Enchufar y listo.

-¿El invierno le pega al consumo? Sí, un poco
Si sos de los que se preguntan “¿el frío les afecta la autonomía?”, la respuesta honesta es: se nota. En invierno el consumo es algo mayor que en verano, como si generar calor le costara más energía que refrescar con el aire acondicionado. Nada dramático, pero es real y mejor saberlo antes de salir de viaje en pleno julio.

-La prueba de fuerza bruta:
Para los que dudan de la capacidad de carga de un eléctrico “chico”: lo usé para llevar 350 kg de cable, con 3 personas atrás y el asiento trasero rebatido para hacer lugar. El auto ni se inmutó. Ni un quejido, ni una sensación de estar exigido. Como si nada.
-Ágil como pocos:
Un detalle que enamora en el uso diario: el radio de giro es impresionante. Estacionar, dar la vuelta en una calle angosta, maniobrar en el garage… todo se siente increíblemente fácil.

-En resumen:
Después de 15.000 km, lluvia, frío, un susto con el neumático y 350 kilos de cable a bordo, mi conclusión es simple: lo recomiendo sin dudas.
El BYD Dolphin dejó de ser una apuesta y se convirtió en el auto de todos los días. Y eso, para un eléctrico “chino” que muchos miraban con desconfianza, ya dice bastante.
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En ruta lo probaste? Que tal?